domingo, 15 de junio de 2008

Feliz día Papá

Hoy es domingo, día del Padre. Me desperté temprano, como nunca en domingo, ví a mi esposito durmiendo y lo abracé: feliz día mi chiquito. Le dí el empaque de las dos cristales de chocolate y lo ví sonreir medio dormido, abrí la ventana de mi cuarto y encontré un día hermoso, con sol y un cielo celeste, roto por las nubes, parece cielo de la Sierra, que lindo. Mi esposo no es aún padre, pero yo siento que nuestra conexión desde hace mucho tiempo es el de papás en espera. No planeamos tener bebés ahorita, por el tema de los estudios, pero siempre hablamos de nuestra Belén y Joaquín (si, me ganó con el nombre) como si estuvieran ya aquí. Creo que no planeamos sentirlos de esta manera, simplemente están aquí aunque no existan aún.

Todavía no son más de las ocho de la mañana y yo despierta, sucede que me despierto temprano cuando son domingo de fiesta. Sí, saldremos a comer con el papá de mi esposo, y con su hermano. Debemos levantarnos temprano y tomar desayuno con ellos.

En mi vida solo he tenido dos figuras paternas importantes: mi abuelo materno y mi esposo, padre de mis hijitos que como ya expliqué están pero no existen aún.

Mi abuelo fue la persona más influyente en mi vida. Aunque no sea directamente su hija, los razgos más fuertes de mi carácter los heredé de él. La seriedad, desprendimiento, el hecho de tomarme todo tan a pechoy mi problema con los nervios, lo he heredado directamente de él. Mi abuelito es un hombre capaz de lograr sanarte con sus oraciones, tiene una fé que nunca he visto, ha sido capaz de criar bien a 10 hijos, de involucrarse y apoyarlos hasta el final a todos. Cuando murió mi abuela y el tuvo más de 60 años decidió rehacer su vida, yo lo entendí perfectamente, volvió a bailar, regresó a su pueblo adorado a vivir su vida de nuevo. Cómo lo admiro. Hace un año que lo ví, llegué de recién casada a presentarle al hombre de mi vida, y pasamos todo un día con él en su casita y caminando por la plaza principal del pueblo. Es un hombre tan sencillo, que ama sus plantas, sus caminatas, su familia. Es como un templo, cuando yo era niña aprendí a caminar a su paso apurado, y me sentía segura estando con él. Lo escuchaba decirle a mi mamá: no seas cobarde, si yo he podido con diez hijos, por qué no puedes tu con dos. Y cuando me escuchaba gritarle a las personas lo que yo creía era mi verdad, me decía que las personas inteligentes callan y escuchan primero, que no era de inteligentes soltarse a hablar por hablar. Mi papito lindo, espero que puedas disfrutar de tus caminatas por mucho tiempo más. Mary y todos nosotros te necesitamos. Te amo abuelito, feliz día del padre.

2 comentarios:

merengue dijo...

Hey hey casi me haces llorar yo que soy un lloron y me emociono facilmente te digo que ya, que ya se salia el llanto ,que bonito escribes Dani y no sabia que el arte seria tambien una pasion tuya si ya pareces incha de la U por tanta pasion espero que Wilson no se moleste y acepte que seremos campeones (no te piques man) ojala pudieras visitarme al taller para mostrarte las cosas que se hacen en el convento con respecto al arte cuidate flaca salU2.

ddaatin dijo...

Merenguillo!
Que sorpresa encontarte por aqui :)
gracias por leer, no sabes cuánto me gusta escribir, en verdad lo disfruto mucho.

La proxima semana estaré de vacaciones y puedo darme una vuelta por tu taller, me encantaria conocerlo, te doy una llamadita, cuidate! Saludos a los bebos preciosos y a Marisu.